domingo, 17 de mayo de 2009

El balcón

Un cielo que estaba entre gris y negro, ocultaba la luna tras una cortina traslúcida de nubes.
A lo lejos en los bloques, donde dormitaba la clase obrera, permanecían encendidas algunas luces.
Una suave brisa nocturna de Mayo traía la pubertat de la primavera en sus aromas dulces.
La intensa luz artificial de la ciudad, no conseguía ocultar las estrellas de la periferia, tan lejanas, a este pequeño planeta, absurdo, un grano de arena.
Reflexiones y ojeras en la madrugada, de un joven escribiendo sentado en una mesa, mirando
por la ventana.
Escuchando el susurro de los extramuros, que recogían vagamente el tránsito nocturno y su intermitente barullo.
Bella, sinuosa otra más, oscura noche hermosa.
Violada por el crimen y el vicio, con un toque de misterio, asombrosa.
Pupilas se dilatan en su presencia, su magia es contagiosa.
Pasos de algún caminante en la soledad de la acera
de las sombras.
Y allí en un balcón un poeta joven, admira y de la noche se enamora.

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